Cómo organizar una sesión de fotos profesional

Cómo organizar una sesión de fotos profesional

Hace unos días, hablaba con un posible cliente que quería hacer una sesión de fotografía corporativa para una pequeña empresa.

Después de intercambiar un par de e-mails, me hizo la pregunta del millón:

– ¿Qué os hace diferentes? Porque he visto otra gente que me hace las fotos más baratas…

Lejos de asombrarme, eludí el interrogatorio devolviéndole otra pregunta a él:

-Bueno, si hay otros más baratos, ¿qué es lo que te ha hecho a ti volver?

Su respuesta, que también me la veía venir, me vino perfecta para contestar a su primera pregunta. Como le había pasado a él, siempre hemos buscado que un posible a cliente llegue a nosotros porque le ha gustado nuestro trabajo y no porque se sienta atraído por un precio gancho.

Sabemos que hay otros en el mercado más baratos (también los mucho más caros), pero intentamos adaptar nuestras tarifas a lo que consideramos justo por nuestro trabajo.

De lo que seguí charlando con él y, sin entrar a valorar cómo trabajan otros, nace este artículo.

No, confirmado: hacer una sesión no es poner la cámara en el trípode y apretar el botón

Porque, aunque a veces lo parezca, hacer una sesión de fotos no se limita a llegar a un estudio, encender la cámara y pasar el rato. Como cualquier trabajo creativo, tiene fases y tiempos que influirán en el trabajo final.

Voy a contaros cómo trabajamos en MrKii una sesión de fotografía corporativa:

Fase 1: gestión y planificación de la sesión

Para nosotros, esta primera fase resulta vital para que la sesión de fotografía acabe como debe: con un nuevo cliente contento y en el plazo establecido.

Aquí, trabajaremos 4 puntos clave una vez hayamos cerrado el presupuesto con el cliente:

  1. Búsqueda de referencias: si estamos hablando de fotografía para empresas o fotos de marca personal, toca hacer una labor de investigación. Cada sector es un mundo y no se trabaja igual el retrato corporativo de una startup tecnológica que de una empresa del sector legal, por ejemplo. Lo importante es que el fotografiado se sienta cómodo y todos tengamos claro qué tipo de fotografía queremos obtener, para que el día de la sesión no haya sorpresas.
  2. Ubicación: como ya os contamos en otro artículo, elegir una buena ubicación para tus fotos es un punto determinante al hacer una sesión corporativa.
  3. El esquema de luces: lo más importante que tenemos que saber a la hora de realizar una sesión de fotos es cómo funciona la luz y los tipos de luz que tenemos disponibles para crear las imágenes que queremos. Esto es importante tanto en interiores como en exteriores, ya que tendremos que buscar el equilibrio que más nos convenga entre luz natural y artificial.

Como este último punto da para muchísimo y a Norberto le encanta el tema de la luz, el color y la temperatura de las luces os está preparando un artículo en el que hablará largo y tendido de todo esto.

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El proceso de investigación, ese gran desconocido

Mientras, lo más importante es saber que el esquema de luces se hará antes de la sesión (es habitual que se tomen notas o se hagan fotos/muestras de la configuración elegida). Si la sesión se hará en exteriores, lo ideal es visitar el espacio unos días antes a la misma hora de la sesión para hacer los cálculos necesarios.

Fase 2: el día de la sesión

Una vez acordado el presupuesto, elegido el tipo de sesión, la ubicación y el esquema de luces, llega el día de la sesión.

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Preparando el estudio para la sesión de fotografia

Y aquí también podemos analizar 4 puntos clave:

  1. Preparar el material: con tiempo de sobra para que el fotografiado no tenga que esperar.
  2. Aplicar el esquema de luces que desarrollamos en la fase anterior
  3. Charlar un rato con el fotografiado: otro punto clave. En fotografía corporativa principalmente, el “modelo” no suele estar acostumbrado a que le hagan fotos profesionales. En MrKii nos gusta hablar de nuevo unos minutos antes de la sesión para romper el hielo y liberar tensiones.
  4. Hacer las fotografías: ¡ahora sí! Solo habéis tenido que pasar por 7 puntos para que lleguemos al quid de la cuestión. Toca el momento de tomar las fotos que, si lo pensamos fríamente, creo que es el paso más rápido de todo el proceso.

Aunque no estés acostumbrado a hacerte fotos: libera las tensiones y diviértete en la sesión

Fase 3: selección y retoque

Una vez están realizadas las fotografías, y después de hacer una primera selección (eliminar tomas malas, borrosas, etc) lo primero que hay que hacer es pasarlas por un procesador de imágenes.

No, no es un retocador, no las metemos a Photoshop ni os ponemos guapos aquí. Lo que hacemos en esta fase es un trabajo de edición.

Si nos vamos unos años atrás, a la fotografía analógica, sería el equivalente a los acabados que se consiguen en el cuarto de revelado.

Las fotos profesionales salen “en crudo” de la cámara; hay que cocinarlas un poquito para que queden chulas.

Debemos pasar las fotos de la sesión por este procesador porque nuestra fotografía sale de la cámara en un formato llamado RAW (sí, esto va a dar para otro post en nuestros #fotopalabros) y no podríamos verlas en ninguna pantalla. Para hacerlo todo un poquito más difícil, cada fabricante de cámara tiene su propio formato de RAW. ¡Un lujo!

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El proceso de retoque de la sesión, con Adobe Lightroom

Este tipo de programas, además, son muy útiles porque nos permiten ordenar y etiquetar nuestras fotografías. Como si de una biblioteca se tratase. Así, podremos realizar búsquedas y no tener todo nuestro material entremezclado y organizado.

En el procesador de imágenes podemos tocar todo lo que se refiere a luces, colores, nitidez, viñeteados, grano, etc.

Los software más potentes, además, tienen herramientas para cargar presets de color (preconfiguraciones llamadas LUTS). Esto, para los que no tienen demasiado control de los diferentes parámetros, les puede sacar de más de un entuerto y dejarles una fotografía pintona (más o menos) sin dedicarle ni cinco minutos.

Parámetros de retoque

Los primeros parámetros que ajustamos al editar una fotografía de nuestra sesión, son:

  • Balance de blancos (nos permite que nuestra imagen vire más a colores fríos o cálidos)
  • Tinte (con él podremos obtener tonos más verdosos o que tiendan al magenta)
  • Contraste (para aumentar o reducir la diferencia entre las luces altas y los negros. A mayor contraste de la imagen, menos tonos medios)
  • Saturación (la intensidad de un matiz de color específico. Sin saturación, la imagen se convierte en un tono de gris)

Una vez realizo este primer ajuste a mi me gusta siempre retocar todos los tipos de luces (altas, blancos, sombras y negros) tanto por valores individuales como por la curva de luces. Además siempre ajusto los colores (tanto en tono, como en saturación y luminosidad) para conseguir la imagen que quiero. Este último paso, para mi, es el que más importancia tiene junto con la buena configuración de la cámara y la composición que se haya hecho.

Después de estos pasos toca entrar en los pequeños detalles: luz en los ojos, ojeras que no se han maquillado bien, pequeños granos, puntos negros, etc, etc. No se trata de crear una fotografía para un anuncio de Calvin Klein, solo de que la piel se vea limpia y natural.

Por esto os decía que la fase 1 es la más importante. Debemos tener claro más o menos el tipo de edición que se va a realizar sobre la foto para saber si necesitaremos una imagen con más o menos luz, si nos servirá utilizar un tipo de colores u otros para la imagen final, etc.

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Otro esquema de luces en un retrato corporativo más formal

Lo más importante en el tipo de retratos que nosotros hacemos es el tratamiento de las pieles, no ya por dejar pieles perfectas de porcelana, sino por los “skin tones”. Esto no es otra cosa que dejar una piel que parezca natural, “fresca”, sana.

Vamos que nos vea nuestra madre y nos quiera poner la foto en medio del salón y no te diga que pareces shreck o frankestein. Aunque esto parece muy fácil suele ser una de las cosas que más tiempo lleva a la hora de terminar y dar el visto bueno a la foto por parte del fotógrafo.

Y ahora sí: una vez se han realizado todos los ajustes dentro del editor, podemos pasar nuestra imagen por un software de retoque de imagen tipo Photoshop. Aquí será donde realicemos todo el trabajo que comentamos antes de limpieza de granos, ojeras, etc.

Además, hay gente que prefiere hacer los últimos ajustes de las pieles por aquí gracias al potente sistema de capas que integra photoshop y que en el software de edición no existe o no es tan potente o exacto a la hora de trabajar a nivel profesional.

Fase 4: la entrega

Ya lo tenemos todo listo y la sesión de fotografía está cerca de terminar. Solamente queda hacer la selección final y entregárselo al cliente.

Aquí, cada profesional supongo que tiene su método. En MrKii preparamos la selección final en 2 tamaños (alta y baja resolución) para que puedas trabajar con ellas directamente en entorno digital (redes sociales, página web o blog, por ejemplo). Y después las enviamos por el canal que esté más acostumbrado el destinatario: Dropbox, Wetransfer o Google Drive son las más habituales.

Bueno, y ahora que ya termino aprovecho para deciros que el cliente del que os hablaba al principio parece que quedó bastante convencido. Estamos cuadrando la agenda para cerrar la fecha de su sesión de fotos para Linkedin.

Y a vosotros, ¿qué os parece este desarrollo? ¿teníais claras todas las fases por las que debe pasar una sesión de fotografía corporativa? Si nos lo contáis en un comentario nos vamos a poner la mar de contentos.

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