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Cómo posar mejor en tus fotos corporativas: el arte del lenguaje corporal

A veces, nos empeñamos en reducir a un plano subjetivo o artístico todo lo que tiene que ver con la fotografía. Pero, en realidad, hay mucha parte de ciencia en todo esto.

Repite conmigo: una buena foto corporativa no es bonita ni fea. Es una foto que funciona. Simplemente

¿Qué es una pose? ¿Sabes cuál es tu «pose buena»? Al final, como siempre decimos, la esencia de un retrato corporativo está en una fotografía que enganche y demuestre naturalidad.

¿Y si esa buena pose o esa fotografía tan poderosa fuera un mensaje codificado directamente para tu cerebro menos racional? Hoy venimos a hablar de lenguaje corporal, microexpresiones y cómo generar las sensaciones que buscamos con la postura de nuestro cuerpo.

Las microexpresiones: un mundo por descubrir

Nuestro cerebro se fía de los gestos antes que de las palabras. Hay estudios que dicen que el lenguaje de nuestro cuerpo resulta 14 veces más confiable que la palabra hablada.

Es decir, nos fiamos antes de lo que vemos que de lo que oímos. ¿Por qué? Sencillamente porque los gestos llevan mucho más tiempo presentes en nuestra vida que el lenguaje, y hemos ido formando nuestro cerebro y aprendido a reconocer emociones y peligros a partir de expresiones antes de aprender a hablar.

Aunque no queramos, en ese mar de gestos que forman nuestra rostro, existen minúsculas expresiones faciales que delatan nuestras emociones.

Así, un leve movimiento de los párpados puede transformar una expresión de sinceridad a falsedad.

Las microexpresiones son clave para hacer un buen retrato

A estos imperceptibles movimientos se los conoce como microexpresiones. Y saber manejarlos bien es uno de los artes de la fotografía, especialmente cuando hablamos de retratos.

Sí: esa sonrisa falsa se nota de lejos

Si hablamos de retratos y de miradas… tenemos que hablar de sonrisas.

No, no me he vuelto loco. Si queremos transmitir felicidad con una sonrisa, debemos fijar nuestra atención en los músculos que hay alrededor de los ojos y en la mirada.

Fíjate en estos sonrientes retratos, ¿notas alguna diferencia?

Sonrisa forzada en un retrato
¿Qué retrato te genera más confianza?

Es muy complicado (casi diría que imposible) falsificar una emoción. Y en una fotografía, debemos sentir realmente esa emoción para que el retrato se muestre natural y transmita toda la fuerza que buscamos.

Si me pongo a analizar las 3 fotos de arriba, te diría:

  1. La mirada parece auténtica, pero su mandíbula está demasiado tensa. Seguramente esté forzando la sonrisa porque llevaban demasiado tiempo de sesión. Pero me genera algo de rechazo, creo que puede ser una persona poco sincera.
  2. Esta foto me transmite muy buen rollo. Una sonrisa sincera que transmite felicidad. Una expresión relajada y una mirada directa.
  3. Aquí puedo detectar a un modelo muy intimidado con la cámara. Aparece sonriendo, sí, pero su mirada está hacia abajo, mirando al objetivo, sus ojos no están transmitiendo felicidad (más bien tensión) y la postura de la mandíbula desprende algo de nerviosismo. No me resulta una sonrisa sincera tampoco.

Así que nuestro consejo es claro: si no eres muy de sonreír o no te sale natural… olvídate de decir queso, patata o cualquier otra chorrada. Nunca sonrías forzado, que va a ser peor.

El poder de la mirada en un retrato

Al igual que con la felicidad y la sonrisa, cuando algo nos interesa de verdad (una persona, una conversación, un proyecto…) nuestro cuerpo, nuestro rostro y, especialmente, nuestra mirada se llenan de microexpresiones:

  • Entrecerramos muy ligeramente los ojos.
  • Tensamos el músculo del párpado inferior.
  • Cambiamos la forma de nuestros ojos, para poner el foco en nuestro interlocutor.

Es importante no caer en la desidia, el aburrimiento o el miedo (como el chico de arriba) al hacer la sesión de fotos. Por muy bonita que quede la fotografía, nuestra cara va a delatarnos.

Imagínate que luego pones esa foto en LinkedIn: tal vez haya gente a la que genere rechazo tu perfil porque, simplemente, su cerebro le ha dicho que le estás mirando con aburrimiento.

La eterna pregunta: ¿Cómo coloco el cuerpo para un retrato?

Volviendo al lenguaje corporal, la pose que adoptemos en nuestro retrato va a transmitir decenas de mensajes codificados a quien nos está mirando.

Fondos para retratos

El torso contiene nuestros órganos vitales y es una de nuestras partes más vulnerables. Por eso, el ángulo de giro con el que nos colocamos frente a nuestro interlocutor nos puede ayudar a transmitir ciertas sensaciones.

Frontal a la cámara

Colocarte completamente de frente y con los brazos lejos del pecho es la expresión máxima de seguridad que podemos transmitir.

Nuestro cuerpo está diciendo que nos sentimos completamente cómodos, seguros y poderosos frente a quien tenemos en frente. Demuestras fiabilidad y confianza con tu gesto.

Es posible que hayas oído a algún fotógrafo decirte que nunca debes ponerte 100% frontal a la cámara. Y lo que acabas de leer no te encaja.

Lo cierto es que, aunque sea la mejor pose para generar confianza, supone un reto estético a la hora de hacer una fotografía. Nuestro cerebro va a intentar buscar la simetría en una foto frontal (como haces con un paisaje o un edificio). Sin embargo, salvo que estés tocado con una barita divina, es muy probable que tu cuerpo y tu cara no sean 100% simétricos y podemos estar generando un rechazo involuntario al ver la fotografía.

Por eso casi cualquier fotógrafo te recomendará que gires ligeramente tu cuerpo al hacerte la foto.

Consejo: en una conversación, intenta mantener esa pose «desprotegiendo» tu torso para generar confianza en la otra persona. Para hacer tu retrato corporativo, sigue al siguiente punto.

Girando el torso

Por lo general, según vayamos girando el cuerpo, pasaremos de una posición de poder a una posición defensiva. Pero un ligero giro corregirá la búsqueda de simetría manteniendo la seguridad de la pose.

Mira esta foto y los ingredientes que la componen. Podemos extraer muchos gestos de lenguaje corporal en este retrato:

  • Ligero giro del cuerpo: mantenemos nuestra posición de poder manteniendo una leve distancia.
  • Brazos abiertos, sin cubrir el torso: confianza y fiabilidad.
  • Cabeza ligeramente girada, para mirar a la cámara: estamos escuchando y generando una conexión.
  • Cara ligeramente ladeada: actitud amigable.

Al final, con una simple pose podemos transmitir muchas sensaciones y hacer que nuestra foto de LinkedIn sea el primer paso de nuestra estrategia de Networking.

Lenguaje corporal negativo: 3 signos para tener en cuenta

Como hemos visto, la potencia de nuestro lenguaje corporal es casi infinita a la hora de transmitir sensaciones o emociones a quien nos está mirando.

Aunque nunca podremos hablar de un lenguaje corporal «incorrecto», sí que se pueden detectar ciertos gestos que nuestro cerebro vincula a emociones negativas o incómodas y que debemos evitar en nuestras fotos.

Brazos Cruzados

El gesto más habitual en los retratos corporativos son los brazos cruzados aunque, paradójicamente, esta pose es uno de los gestos de máxima protección que tenemos.

Al proteger nuestro torso estamos proyectando una actitud a la defensiva que puede interpretarse como incomodidad o rechazo de la situación. Aunque, por lo general, nos hemos acostumbrado tanto a esta pose en retratos corporativos que en la mayoría de los casos «corregimos» lo que nos dice nuestro cerebro aquí.

Entonces, ¿Por qué se usa tanto esta pose de brazos cruzados?

  • Provoca seguridad y tranquilidad en el modelo. Nuestro cerebro incluso genera oxitocina cuando tomamos esta pose para darnos tranquilidad.
  • Mantienes una pose de poder, marcando la distancia (aunque no sea 100% amigable).
  • Es una buena pose para marcar la postura de los hombros y hacer los bíceps más grandes.
  • Según en qué contexto, se puede entender como muestra de autoridad.

Gestos de bloqueo

Al igual que los brazos cruzados, existen otros gestos de bloqueo que no son tan habituales en las fotografías corporativas:

  • Movimientos de frotación.
  • Tocar o jugar con algún accesorio como pañuelos, collares, relojes…
  • Presionar los labios.
  • Apretar los dedos.

Todos estos gestos también liberan oxitocina en nuestro cerebro y nos generan tranquilidad en una situación de tensión. Así que, si los detectas en una conversación o reunión de negocios, deberías interpretar el resto e intentar suavizar la conversación con tu lenguaje corporal.

La naturalidad de la cámara

Otra frase muy habitual en los fotógrafos (y que sabemos que nunca funciona) es la típica «actúa natural, como si yo no estuviera». ¡Genial! ¿Cómo demonios puedo omitir que me estés apuntando con una cámara y mirándome todo el rato y tan cerca?

Sí, sabemos que lo que mejor funciona para evitar esa tensión en el lenguaje corporal que transmitimos es actuar de forma natural. Pero la mejor forma de conseguirlo es conectar con el fotógrafo para sacar ese lado bueno.

Es nuestras sesiones intentamos dar muy pocas instrucciones al otro lado de la cámara. Pero, cuando las hacemos, procuramos repetir nosotros los gestos o ayudarte enseñándote la pose que mejor puede venir.

Actuar en modo «espejo» es una forma de empatizar con la otra persona y generar una conexión. Por lo general, como seres humanos se nos da mejor imitar que procesar una nueva información. Y esta es la mejor forma de conseguirlo.

Muchos de estos consejos los hemos ido aprendiendo aprendiendo de expertos como Danielle (Dee) Libine, una fotógrafa canadiense especializada en lenguaje corporal. Si quieres profundizar sobre este y otros temas, te recomiendo que visites su guía sobre lenguaje corporal (en inglés, eso sí).

Y si necesitas renovar tus fotos profesionales sin tener que decir patata, escríbenos. Nos va a gustar escuchar tu proyecto.

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